Historia
cultural recopilada en la convivencia diaria de 58 años
de ir por los chaquiñanes, leyendo los troncos
de los árboles, las flores silvestres, durmiendo
en la mitad de un pajonal, comiendo mellocos, ocas,
tostado, "chahuarmishque", recopilando texturas
y colores, compartiendo el sol, las aguas y el viento.
17
años exponiendo nuestra cultura
Las costumbres
de varias comunidades ecuatorianas se representan sobre
el escenario
El Ballet folclórico Nacional
Jacchigua nació de la mano del señor José
Vicente Mantilla, en el teatro Bolívar. Durante
el estreno nadie podía creer lo que veía,
las preguntas corrían: ¿de dónde
es el director?, ¿el coreógrafo? "De
Pilligsillí". "¿Pilligsillí?"
"¿En qué país europeo queda?".
No podían reconocer las manifestaciones
de la cultura nacional. Saraguro, Cacha, los danzantes
de Maca Grande, las Sanjuanadas de Poaló y la
fiesta del Inti Raimi, la fiesta de San Pedro y San
Pablo. Aquí nace la decisión de que este
no sea un grupo de danza más en el país.
Fue creado por la pasión al arte, y con el objetivo
fundamental de estimular la cultura. El Ballet Folclórico
Nacional Jacchigua es de pobres y ricos, de altos y
pequeños, de gordos y de flacos, de cholos y
de negros, de indios, mestizos y montubios, es la imagen,
la cara del Ecuador.
Jacchigua se volvió un espectáculo permanente
y un atractivo cultural turístico en el Teatro
Sucre con el señor Eduardo Proaño de la
empresa Metropolitan Touring. "Por fin mi sueño
hecho realidad, el Ecuador ya tiene un ballet como otras
ciudades importantes del mundo", le comentó
al admirar por primera vez este trabajo a Rafael Camino,
quien todavía no comprendía la magnitud
de estas palabras salidas de este hombre visionario
y soñador del Ecuador. En estos 16 años
un público excepcional ha admirado los pasajes
de este conjunto plagado de collares, aretes, camisones,
sombreros, ponchos, pañolones, rebozos, fajas,
anacos, manillas, cintas, mullos, tupos, alfanjes, varas,
ofrendas, canastas, etc., expuestos en cada una de las
coreografías y montajes en las que los bailarines
y músicos de Jacchigua se transportan al mundo
mágico de la cultura nacional con vivencias y
costumbres ancestrales llenas de elementos étnicos
expuestos para el recuerdo de la vida.
Rafael Camino
rescata la identidad cultural ecuatoriana a partir de
sus propias vivencias.
En Quito, Patrimonio Cultural de la
Humanidad, desde hace 16 años se consolida un
proyecto de Inversión Cultural Permanente, permitiendo
mantener y recuperar la memoria de un pueblo pluricultural,
lleno de contrastes y colores únicos, cobijados
por volcanes y nevados, transmitiendo la alegría
de vivir con valores y sensibilidad como su propio patrimonio.
Rafael Camino Collantes, inspirado
en comunidades como su natal Pilligsillí, Maca
Chico, La Compañía y Poaló, decidió
proyectar una realidad: la sabiduría del pueblo
con sus fiestas, personajes, danza, música, trajes
y texturas, loas y rituales. Basado en experiencias
propias que le permitieron abrir los ojos a la majestuosidad
del Cotopaxi, vivir junto a la tierra, al frío,
las quebradas, descansar en los chilcos, en los zigsales
y en los pajonales. Se desarrolló como ser humano
sensible junto al calor de Mama Miche, Taita Neptalí,
Cunchi, Loma, Rosa Maria, Taita Pacho, Manuel Duque,
José y Leonidas Velásquez, Clementina,
María, José, Laura, Libia, Manuel y Miche
chiquita y convivió con los longos y los meztisos,
saboreando el chapo, la quinua, la habas 'tasno' , el
melloco, las ocas, las mashuas, los capulíes
y las tunas, cargando el agua, limpiando las acequias,
corriendo, riendo, mirando y conversando con cada uno
de los viejos que siempre le contaban sus memorias.
Después entendería al folclor social,
ergológico, literario, poético, lingüístico,
medicinal y mágico de un pueblo único
en el mundo, tan pequeño y bello que saborea
su riqueza cósmica con playas, iglesias, paisajes,
con una biodiversidad sin igual para sorpresa propia
y admiración de las visitas.
Rafael Camino creador de esta realidad
cultural, desde sus inicios recupera colores, texturas,
formas y diseños propios de cada uno de los personajes
con sensibilidad. En Jacchigua los espectadores encontrarán
un museo viviente con priostes, jocheros y acompañantes
ataviados de lo que somos en nuestras celebraciones
y rituales. Una meta es cumplida al transmitir las fiestas
como parte de la vida de los indígenas y mestizos,
del montubio y del afro-ecuatoriano, del shuar y del
cofán. Es necesario representar una identidad
familiar que se transmita de generación en generación
con el respeto y los valores desde el primer encuentro
hasta la muerte, pidiendo la bendición a los
taitas y las mamas, saludando al vecino, al compadre.
Esto hacía falta en Quito y el Ecuador, para
no perder nuestro orgullo e identidad.
Las experiencias del proceso
cultural vivido por Jacchigua han sido compartidas en
el exterior.
Ser los representantes de la
cultura popular del Ecuador.
Ser una maravilla de la cultura
popular del mundo.
Tener un premio arriba Ecuador
otorgado por la UNP.
Lograr el Premio Lo Mejor en
Danza Folclórica del Continente, otorgado
por la CIAD.
Segundos de América en
promoción turística en la ITB Alemania
con la delegación del Fondo Mixto de Promoción
Turística.
Nominados a lo mejor en danza
nacional, Quitsa-To en el 2004.
Condecoraciones por instituciones
locales, nacionales y gremiales. La Fundación
Jacchigua alcanza un convenio internacional para
profesionalizar a sus miembros, el cual es un proyecto
piloto en varios países andinos.
Jacchigua se ha presentado en actos
populares, así como en importantes montajes escénicos
y coreográficos como el Travel Markt, la OEA,
Miss Universo, CNN y en la visita de personajes de países
amigos, como la visita de la duquesa de Alba, Infanta
Elena, Luciano Benetton. Además de congresos
y condecoraciones y inauguración de espacios
de Quito Patrimonio Cultural de la Humanidad. Rafael
Camino ha sido invitado a simposios, conferencias y
como parte de jurados de grandes festivales internacionales.
El trabajo diario
ha permitido a éste grupo de danza ser apreciado
en distintos escenarios del mundo.
Da servicio cultural desde su
creación, es el atractivo cultural del Ecuador
para el mundo.
Respeta el trabajo cultural
de los demás.
Es el reflejo de la cultura
popular del Ecuador, recopilada en base a la convivencia
con el pueblo de toda la vida de Rafael Camino –Productor,
director general y coreógrafo de la Fundación
Jacchigua– Carta de presentación en
cada una de las actividades de ésta agrupación
cultural.
La sensibilidad, el conocimiento
y la representación de personajes, junto
a las texturas y colores demostrados en cada faceta
de las 98 coreografías permiten que el espectador
recupere valores con identidad, consolidados en
la calidad interpretativa de los bailarines.
Su originalidad y estilo ponen
de manifiesto una técnica propia, convirtiéndose
en una escuela de formación, la que sirve
como fundamento de la creación, parte importante
de este proceso.
La disciplina formativa de su
personal permite el ingreso de los futuros integrantes
y bailarines de danza folclórica en el Ecuador.
El estilo creado por Jacchigua
en Ecuador, Latinoamérica, el Continente
y el mundo da como resultado ser el referente de
la Danza de Proyección Folclórica,
recuperando hechos folclóricos creados para
que el público disfrute, llore y se sienta
libre creando recuerdos de acuerdo a la memoria
colectiva de todo un pueblo diverso.
Conserva un cuerpo profesional
de apoyo en su proceso como asistentes, instructores,
diseñadores, artesanos y músicos.
En Jacchigua están Rafael,
sus hijos y nietos para mantener este proyecto de
inversión cultural.
Jacchigua está conformado
por 365 bailarines y sus familias que creen en su
país y disfrutan al demostrar lo que somos,
poniendo de manifiesto en escena elementos nacionales
que destacan la dignidad e identidad ecuatorianas.