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Rafael Camino
Patrimonio Cultural Vivo
Rafael Trajano Camino Collantes nace el 25 de octubre de 1948 en el barrio 4 esquinas de la comuna de Pilligsillí de la Parroquia Poaló, Cantón Latacunga Provincia de Cotopaxi, país Ecuador, Sudamérica; en manos de una partera “Mama María”; sus padres Neptalí Isaías Camino Herrera, mestizo agricultor de la parroquia de Poaló radicado en Pilligsillí y de Mercedes Collantes Muñoz, mujer mestiza analfabeta del sector. Es el sexto hijo de la familia Camino Collantes, sus hermanos: María, José, Laura, Libia, Manuel y Mercedes. Desde muy pequeño recuerda que estaba junto a una convivencia mestiza indígena en gran relación con los hijos de las mujeres y hombres trabajadores en los terrenos de sus padres, viviendo y siendo parte de las tradiciones y costumbres existentes en el sector, las fiestas que de acuerdo al calendario mestizo indígena formaban parte de su diario vivir, en especial del Señor de Macas, Virgen del Tránsito, Pase del Niño, Fiesta de San José, Corpus Cristi; de igual manera en los compromisos festivos familiares comunitarios como: entierros, audates, santos, matrimonios, mingas, rogativas.
Su desarrollo sensible y humano va tomando forma desde tan temprana edad con el contacto directo de la naturaleza, el cosmos y el mundo mestizo indígena, los colores, texturas y la alimentación propia del sector como el chogllo cancha, las habas tasno, el chaguarmishque, la ucto tortilla, los mellocos, las ocas, las habas, el morocho, el arroz de cebada, junto al capulí, la máchica con el chocho y el tostado.
El proceso evolutivo se da con libertad en la que las aptitudes y destrezas tienen sus espacios, formas y gusto de la vida en libertad.
Muchos se recuerdan del compa Trajano, del vecino Canito que corría y deambulaba travieso de chaquiñán en chaquiñán siguiendo la quebrada, leyendo troncos y escogiendo la pureza de los colores de las flores silvestres.
La libertad expresada desde el alma en cada una de las facetas de vida con su alrededor, recuerda a Taita Pacho, a Manuel Duque, José Velasco, Enrique, Leonidas, Mama Cunshi, Cunshi Loma, Clementina, Rosa María, pero en especial a Mama Shuli, indígena pura de Maca Grande quien siempre le alimentaba con ocas, mellocos, mashuas y habas.
Nunca supo por qué no entró a la escuela José Vazconselo de Pilligsillí y da un salto a pie: dos bajadas y dos subidas para estar desde primer grado en la escuela Gabriel García Moreno de la parroquia de Poaló, recto, recto cortando chaquiñanes y terrenos de la hacienda a pie descalzo, comiendo tunas y capulíes; había que estudiar de mañana y tarde, primero y segundo grado de acoplamiento a un círculo mestizo, pero desde el principio recuerda salir en los bailes delante con la hija de la profesora, el señor Cerda y Rosita Pacheco ponen el 1, 2, 3 el a, b, c, el brinco, el salto para entrar los días viernes a la iglesia a cambio de leche en polvo para hacer la primera comunión solo y con su Madrina Carlota Herrera.
Pero ya va viendo como los indígenas de Maca bajan a ser enterrados en el cementerio de Poaló recorriendo kilómetros en soles, vientos y lluvias, realizando sus descansos en los árboles más grandes con el sonar de las campanas: “tilín - talan” descubiertas las cajas del ataúd de madera, pero cada indígena viejo que va al cementerio va llevando aretes, gualcas, anillos, aciales, ponchos, rebozos, sombreros que marcan muy hondo en el proceso cultural.
No hay miedo a la oscuridad ni a las crecientes, tampoco a caerse de los árboles, haciendo espantar a las hijas de María, disfruta y se divierte siendo parte de ellos en los Pases del Niño, bailando en el Mashalla y aprendiendo a tejer las cintas, viendo de cerca los Danzantes, las Danza Mamas, La Caja, El Bombo y El Pingullo, al payaso, a los monos y a la Yumba Japi, al tigre, a la camisona, aprendiendo a cantar en las rogativas con el Señor de Maca para que llueva, pero también cuidando los nidos de los pájaros junto a los tzímbalos y las uvillas en los chilcales, sigses y pencos.
Y como no recordar la gallina que le regala Laura con la que empieza a dar y tener valor del rial, del medio, de la peseta para guardar con su madre en una olla tras del fogón, o en el tangán, o a lado del banco del tinaco. Aprende a contar, a sumar y a restar porque la gallina puso huevos, los huevos se hacían pollos, los pollos se hacían chanchos, los chanchos se hacían ovejas, las ovejas se hacían terneros hasta tener al “Dólar” un toro hermoso que servía de reproductor.
Llega a la Escuela Simón Bolívar al tercer grado. Tenía que correr más recto-recto por San Felipe, Tilipulo Grande, Santo Samana para llegar los viernes a la casa, pedir la bendición a su madre y convivir en la comunidad, hay tostado y queso para compartir con sus amigos de la escuela, no sabe cómo pero desde cuarto grado es el Abanderado de la escuela, compartía con sus amigos las mañanas, los almuerzos en el mercado y las tardes en las calles gritando, corriendo, sentado, viviendo cada uno de sus momentos otro mundo, otra vida que no le pertenece pero que tiene que sujetarse; recuerda levantarse muy temprano para encomendar sus pequeños pensamientos por los demás, la aspiración fue ir al Seminario Menor y luego al Mayor.
En la ciudad de Latacunga se acostumbra a dormir en una hiata, a comer en el mercado, a vender la Gaceta y lustrar zapatos; pero también madruga los jueves a la misa del Santísimo en la Iglesia de la Merced. Sus compañeros de la Escuela Simón Bolívar pertenecen a un círculo social medio, pero el pequeño Rafael convive con los niños del pueblo, los que apenas podían llegar a la escuela y salir rápido para ayudar a la economía de la casa. Cuánto se acuerda de sexto grado porque había que hacer un curso para dar exámenes de ingreso al colegio, pero el profesor Quevedo se da cuenta que el pequeño Rafael pasa una semana recorriendo la ciudad y que la última semana tenía que estar a fuerza recibiendo clases, es que Rafael tenía que ir al Seminario Menor en Ambato, pero no le es posible, y en una semana tiene que dedicarse viendo el amanecer con los pies en una lavacara con agua fría; termina primero los exámenes pero no se acuerda ¿Qué es oración?, solamente tiene una equivocación, los primeros insultos los recibe del Profesor Quevedo para nunca cederle las aceras porque el creía que el Profesor era el que guía, el que podía ayudar para ser mejor.
Así ingresa al Colegio Vicente León, es el más pequeño de los Cachifos, en los recreos los de sexto curso le vendan los ojos con un pañuelo, le ponen guantes de box para pegarles a los más grandes, dándose modos para ver apenas con un ojo y todos se reían, este “Trajano” pasaba feliz.
Empieza a darse cuenta de los servicios especiales, la forma disciplinaria del sistema a la fuerza, con el garrote, sudando y cantando pero llega a ser seleccionado de basket, coordina 2 huelgas en la época que El CHE Guevara pasa por Quito, es el primer flautín de la Banda de Guerra. Va creando espacios como líder, con su madre lava ropa en el río Cutuchi, sus amigos le miran desde el puente y comienzan a tenerle admiración.
Para recibir el título va con poncho, todos deslumbrados y empieza la mofa, pero a Rafael le queda bien y defiende su identidad mestiza.
En 1967 ve a sus compañeros: Lechuguín Hidalgo y los hermanos Icaza, grandes bailarines del Ballet de Patricia Aulestia. Se presentan en el Teatro Rex; como no lanzarse de la galería a las butacas y luego al escenario para bailar. Es el gran incentivo, las luces, el escenario, el público y la cultura.
Así viaja a Quito para estudiar veterinaria, al mismo instante ingresa por 4 días al Ballet de Patricia Aulestia, pero ese fin de semana viajan a México y se queda solo, perdido de su gran ilusión, encuentra un gran espacio en el Centro de Promoción Artística “Magia del Folklore Ecuatoriano” dirigido por Paco Coello y Oswaldo Guayasamín quien a los 21 días le declara subcoreógrafo; le llevan a bailar vestido de Danzante a un teatro, se van las alpargatas a las butacas, el público se queda maravillado, vuelve bailar y se entera que ese es el Teatro Sucre.
Velasco Ibarra clausura la Universidad y como no se acopla con los Licenciados que hacen arte, no consigue trabajo, vuelve nuevamente a recorrer el campo para luego en 1972 regresar a la Escuela de Educación Física, conociéndole al Sr. Guzmán, quién le da todo el apoyo para formar el RUNAPAC CUSHICUNA con los compañeros, como no empezar a danzar nuestros ritmos, si la Profesora de danza era una Maestra argentina que enseñaba el Baile del Gato, la Cueca; que nada tenían que ver con nuestra identidad.
La primera propuesta se va creando en 1973-1974 con 90 presentaciones, gana 3 Festivales Nacionales y con el Maestro Cachaflor recorre el país acoplando la gimnasia y la danza. No se olvida de un examen de 24 tiempos en gimnasia porque Rafael hace 240 tiempos, el profesor Saltos le pone “0”, reclama y le pone otro “0”; siente la mediocridad de la educación, el egoísmo del docente, los profesores compran todos los libros para que los alumnos no aprendan, quitando y desterrando la creación, pero sobre todo la libertad del movimiento junto a la vida.
Trabaja en el Colegio Fiscomicional de Guaitacama, conoce muchos indígenas que después le llevan a sus comunidades, especialmente José Quishpe, Lauro Sarango y Miguel Vacasela. También en el Colegio Belisario Quevedo de Pujilí aprende a ser Maestro de la mano de Pepe Calvache y la Danza fluye, las bastoneras lucen, los jóvenes comienzan a crear un espacio de identidad. Todos los días madruga a las 4 de la mañana y llega puntual a Pujilí.
Luego desde 1974 se crea el Instituto Nacional de Danza, es el primer inscrito y luego de 3 años llega a ser el primer hombre graduado en Danza en el país, grandes y buenos maestros se ilusionan de ver surgir este movimiento en Quito y en 1977 se gradúan los primeros en Danza. El Maestro Leonardo Tejada y el Maestro Gerardo Guevara recomiendan que Rafael se quede como profesor del Instituto y se crea la primera partida presupuestaria en el país como profesor de Danza Folclórica.
El conocimiento de lo aprendido comienza a ponerlo en práctica porque empieza a escribirse una historia: espectáculos en el Teatro Bolívar, en el Teatro Sucre, fomentando el movimiento dancístico.
Hay la necesidad de crear una gran Compañía, nadie entiende; Quito es declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, pero no hay cultura, todo viene de afuera, no hay quién se dedique a crear lo nuestro. Pero desde 1982 Rafael empieza a viajar, nueve meses en Brasil conoce la pedagogía Waldof, la Euritmia y recupera la ANTROPOSOFÍA, que es su vida con respeto a la vida y al cosmos.
Hasta 1989 es profesor de la UTE en Parvularia de Música y Danza, profesor de Pedagogía en la Universidad Central en Parvularia, y así en la mayoría de colegios de la ciudad de Quito para preparar grandes montajes coreográficos especialmente en los desfiles de Quito.
México, Cuba, España, Venezuela y Colombia son testigos en seminarios y congresos que Rafael Camino apuntala a un objetivo la creación del BALLET FOLCLÓRICO NACIONAL DEL ECUADOR “JACCHIGUA”.
Un año golpea puertas, nadie podía creer que un individuo nacido en Pilligsillí y de madre analfabeta podría hacer y realizar un objetivo; El BEDE en 1988 le da un préstamo reembolsable de 4´000.000 de sucres que al cabo de 3 años se cuadriplica porque inclusive hay intereses de los intereses.
En cuántas noches, cuántos días se conforma la agrupación y todos comienzan a bordar, tejer y confeccionar los trajes de este Ballet, empieza un gran compromiso cultural, van de aquí–allá como escondidos porque con la disciplina van creando conciencia en la danza, los hombres y las mujeres del pueblo ya podían bailar el danzante, yumbo, yaraví san juanitos y empiezan a crear ritmos, pasos propios recopilados de la memoria ancestral de todo un pueblo, se van quitando los tabús hasta que conocen al Sr. José Vicente Mantilla, el mismo que plantea que “es un espectáculo de exportación”, ingresan al Teatro Bolívar y se van preparando para el espectáculo.
La primera presentación en el Teatro Bolívar 6 y 7 de julio de 1989, todos se admiran, no pueden creer, ¿Qué espectáculo?, ¿Este Ballet de dónde es?, ¿El coreógrafo de qué país europeo es?, ¿Pilligsillí en donde está? El público que asiste las dos noches no reconoce su cultura, por eso no muere, por eso vivirá para que los ecuatorianos reconozcan que tienen un país pluricultural y multiétnico.
De la mano del Sr. Eduardo Proaño de Metropolitan Touring, quien al ver por primera vez el espectáculo manifiesta “por fin mi sueño hecho realidad Quito y el Ecuador ya tienen un ballet como las grandes ciudades del mundo”, ingresan al Servicio Cultural Turístico, este gran hombre paga la deuda al BEDE y el Ballet FOLCLÓRICO NACIONAL JACCHIGUA paga la deuda en 2 años a Metropolitan Touring.
Están en el Teatro Sucre, Tiene la suerte de conocer al Sr. Hernán Crespo y al ver el espectáculo dice “esta es una maravilla en la maravilla, tienes que cuidarte”, en sus encuentros en el Banco Central y en un viaje a Ingapirca le hace entender porque la maravilla en la maravilla, valorando más las gualcas, collares, texturas, bordados, ponchos, fajas como hechos de la cultura popular de un pueblo.
Rafael ingresa al CDP 3 días y 2 noches porque el Sr. Delgado Subsecretario de Cultura, insinúa cerrar el Teatro para que se acabe JACCHIGUA, el Municipio le presta la Plaza Belmonte y el proceso continua en el Teatro San Gabriel, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Hotel Quito, Teatro Aeropuerto, Teatro Bolívar y ahora Sala Demetrio Aguilera de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, convirtiéndose en el “Ballet Permanente de la ciudad de Quito Patrimonio Cultural de la Humanidad”,” Referente de la Cultura del Ecuador para el Mundo”, alcanzando a promocionar la cultura popular del Ecuador en muchos países y continentes hasta ser los representantes de la cultura del Ecuador en el Mundial de Fútbol Alemania 2006, siendo los referentes de la FIFA en el circuito de la cultura del mundo bailando todo el montaje con 35 bailarines y 4 músicos en la Puerta de Brandenburgo ante 750.000 personas; además ser los 2dos. en Promoción Turística en América, ser el Mejor Ballet de Proyección Folclórica del Continente con el más alto puntaje, el Único Museo Viviente en el Mundo demostrando un estilo y una técnica propia; recuperando, valorando y promocionando la cultura popular de nuestro pueblo con sus colores, texturas y elementos étnicos, inmerso en los movimientos, sonrisas y llantos propios con preferencia nacional, rescatando los hechos culturales; como diseñador, coreógrafo, bailarín, pero sobretodo creando consciencia con valores, identidad y solidaridad.
“Solo viendo, topando, saboreando, bailando, gritando y zapateando
encontrarás el significado de nuestra sensibilidad” rafael camino…
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